Entre puentes y pausas

Adviento 2025 - Sin fe, es imposible el milagro

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¡Hola! Hoy empezamos con algo que seguro ya conocías:

“Tu fe te ha salvado”

Esta frase y algunas variantes de la misma aparecen repetidas veces en el evangelio. En las curaciones, Jesús jamás se atribuye el hecho de haber curado a alguien ni de que haya sido Dios quien lo hizo. Él dice “Tu fe te ha curado”, resaltando lo poderosa que puede ser ésta.

Hoy en día, cuando pensamos en un milagro, lo primero que se nos viene a la mente es algo sobrenatural o no explicable por la ciencia. Pero cuando se escribieron los libros del Nuevo Testamento, ese concepto no existía, porque no había tal conocimiento sobre la ciencia y las leyes de la naturaleza. Siempre que leemos la Biblia, debemos poner la lectura en contexto, pero no vamos a profundizar demasiado sobre esto, ya que no es el objetivo del día. Lo que sí queremos es invitarte a pensar en los milagros de una manera terrenal. Pensarlos como algo sorprendente, fuera de lo común, poco probables y hasta difíciles de explicar. 

En ese sentido es que vemos la fuerza de la fe, el “tu fe te ha salvado”. Cualquier cosa difícil de lograr, por más pequeña que sea, es imposible sin fe — esa esperanza y empuje que le ponemos a nuestro accionar para que lo que deseamos se haga realidad. Si pensamos en una familia en una situación de extrema vulnerabilidad económica que no cree posible que sus hijxs estudien y tengan otras oportunidades gracias a ello, difícilmente lo lograrán. Si como sociedad, no creemos que estas infancias y adolescencias pueden salir adelante, también la tendrán aún más difícil. Y si cada niñx y adolescente no cree en su propio potencial, mucho menos. Ahora, si todos creemos en ello y tenemos fe de que pueden desarrollarse plenamente y salir adelante —obviamente contando con el apoyo necesario de una comunidad que les sostiene— y creemos que Jesús nos está acompañando, ya la cosa cambia.

Con esto no estamos diciendo que todo en lo que tengamos fe de que suceda va a suceder. Lo que sí decimos es que si no tenemos fe, efectivamente no va a ser. Y la fe no es una cosa pasiva. No puedo solamente tener fe y ta. La fe tiene que ser el motor de las acciones que hacen posible lo que parece imposible.

Jesús hace dos mil años nos dijo que hay que tener fe, que ella nos puede salvar. Así que te invitamos a rumiar sobre la fe que tenemos que cultivar y te dejamos estas preguntas por si te sirven de guía. 

¿En qué cosas tengo que tener más fe? ¿En quiénes tengo que tener más fe? ¿Quiénes que estén cerca de mí necesitan tener fe? ¿Los puedo ayudar?

Vemos como un milagro que en estas fechas y en los tiempos en los que vivimos, te estés dedicando un espacio para reflexionar y rezar junto con nosotros, te estés regalando el preparar tu corazón para que Jesús entre en él. 

Así que gracias por ser parte de este milagro, del que tenemos fe de que será posible.

Sofi y Oti