Entre puentes y pausas

Adviento 2025 - Arte y parte de lo nuevo

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Se va acercando la navidad, y seguimos transitando este camino de abrir nuestros corazones a Jesús. Si bien llevamos varios días de reflexión y de regalarnos estos momentos, seguramente también este tiempo viene de la mano de días con mucha actividad y cosas por resolver. 

Hoy te queremos acercar esta canción que nos gusta mucho por cómo transmite un montón de cosas del ser cristiano.  Te presentamos “Arte y parte de lo nuevo” de Humberto Pegoraro. 

Aunque quieran decretar que es imposible

Que es mejor que de una vez nos resignemos

Has grabado en nuestros huesos tu esperanza

La que alumbra cuando viene anocheciendo

Cada día nos rescata de la noche

Al empeño cotidiano renacemos.

Decidimos abrazar tus utopías

Y volvemos a porfiar en nuestro intento

 

Hoy volvemos a creer en tu Promesa

Queremos andar contigo Nazareno

En el corazón nos canta la alegría

De que somos arte y parte de lo nuevo

Tu Palabra, el Pan, el Vino y esta mesa

Ese fuego inextinguible de tus sueños

Los llevamos en el cuerpo y en la sangre

Contraseña de que somos compañeros.

Por ahora sólo somos viento y barro

Y no hay Dios que nos condene a ser perfectos

Cada barro toma el color de su tierra

Y no hay quien pueda ponerle rienda al viento

Y la muerte no es la última palabra

Bien adentro de nosotros lo sabemos

Antes y después de ella está la vida

El amor en el final y en el comienzo.

Te invitamos a repasar la letra y contemplar qué frases resonaron más en vos mientras escuchabas la canción. Nos cuesta mucho elegir una parte en especial de la canción, nos resuenan muchas cosas. Desde los días que nos rescatan de la noche, la esperanza que nos alumbra cuando todo se pone difícil, el porfiar en nuestros intentos por lograr utopías, el Dios que no nos condena a ser perfectos y nos abraza en nuestra humanidad, y sin duda que la afirmación de que la muerte no es la última palabra también nos hace mucho eco y reafirma nuestras convicciones.

Hoy queremos hacer énfasis en ese final del estribillo, esas contraseñas de que somos compañeros. Compañeros de vida, de fe, de seguir a Jesús. En las cosas sencillas de nuestra vida y en cómo las vivimos es en donde descubrimos a otros compañeros. Aunque pueda ser que nos conozcamos poco, compartir desde la sencillez nos hace entrar en sintonía y reconocer que hay algo más que nos conecta y nos une.

Ya compartimos que todos somos hijos de Dios y todos dignos por el simple hecho de ser humanos. Reconocer eso nos da otra profundidad a la hora de mirar a cualquier hermano. Si además reconocemos en el otro un compañero, la cercanía que nos genera es inmensa… Otro que atraviesa dificultades como nosotros, que sueña con utopías. Otro con quién compartimos desde lo sencillo, una mesa con pan, vino, mate, torta fritas o lo que sea. Otro con esa esperanza que alumbra sus días oscuros, otro que simplemente descubro que es como yo. Descubrir eso en otros, nos ayuda a conectar y entender, nos da fuerza y alegría.

Te invitamos a estar más atento a descubrir esos compañeros, a ver las contraseñas que nos van dando para encontrarlos. No tiene por que ser en todas estas cosas que vimos. Simplemente compartir una de esas contraseñas nos va a ayudar a conectar y entender de otra manera, nos va a acercar al otro.

Te deseamos que sigas tu camino descubriendo muchos compañeros con los cuales puedas ir andando, porfiando en el intento de alcanzar utopías y vivir en tu propia vida el Reino.

Te mandamos un abrazo enorme,

Sofi y Oti