Adviento 2025 - Jesús hizo amigos y fue cercano

Hola, ¿cómo estás? ¿Cómo llegaste al fin de semana? Hoy comenzamos con una lectura del evangelio de Marcos para irnos poniendo a tono.
“Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar,y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro; a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa.”
Jesús antes de enviar a los apóstoles a predicar, los estableció para que estuvieran con Él. Esta parte es fundamental y nos da sentido a muchas cosas. No llamó a uno ni a dos, llamó a doce, formó un grupo. Ese grupo no salió a predicar al instante, estuvieron con Él, lo conocieron, aprendieron, formaron comunidad.
Para los que somos dominicos, la comunidad es algo que valoramos muchísimo, es el espacio que tenemos para poder profundizar nuestra fé y compartir nuestra vida. Así lo hizo Jesús con sus discípulos y lo emulamos casi dos mil años después. La comunidad es ese espacio donde, entre humanos, vamos haciendo un proceso juntos, compartiendo nuestras alegrías y dolores. Más adelante, Jesús también les dijo que donde dos o más estén reunidos en su nombre, él iba a estar presente, por lo que Jesús está presente en todo paso de la comunidad.
Jesús fue muy humano y muy cercano con los suyos, valoraba la dignidad única de cada persona, era muy sensible a las cuestiones humanas y disfrutaba el tiempo con sus amigos.
Nuestra invitación es a seguirlo a Él. ¿Cómo? Siendo cercano a nuestros hermanos y haciendo camino juntos, en comunidad. Es una invitación constante el compartir la fe y abrirse al proceso de cada uno, porque todo proceso de fe es distinto y tiene sus tiempos.
Tomémonos un instante para recordar en nuestros corazones a quienes forman o formaron comunidad con nosotros, y a quienes fueron parte fundamental de nuestro proceso de fe y sin los cuales no estaríamos donde estamos. Así como Jesús nombró a cada uno de los doce, también los nombramos nosotros y te invitamos a que escribas sus nombres.
Ahora pensemos un momento en el presente, ¿Con quiénes comparto la fe? ¿Qué comunidad tenemos en nuestras vidas? ¿Qué comunidad queremos o podríamos formar? Nos quedamos meditando esto y le hacemos lugar a ese Jesús en nuestros corazones, el Jesús que era cercano y compartía la vida en comunidad.
Gracias por ser parte de nuestra comunidad, y acompañarnos en nuestro proceso de fe.
Sofi y Oti.

