Entre puentes y pausas

Adviento 2025 - El milagro de hacer que el otro se sienta valorado, incluido y parte

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Hola, acá seguimos dando otro pasito y cada vez más cerca de la Navidad. Por cómo quedó este texto te recordamos que cuando encontrás preguntas en el mismo, te podés permitir hacer una pausa antes de seguir leyendo, para detenerte a pensar sobre las mismas. 

En el nuevo testamento podemos encontrar muchas sanaciones. Está la del leproso, la de la mujer encorvada, la del ciego, por nombrar algunas. Ya estuvimos reflexionando sobre la fé, y que es la fé la que cura a estas personas y no otra cosa. Hoy vamos a ir un poco más allá de la curación física en sí, si no también a que implica eso para estas personas.

En la época de Jesús, muchas veces las causas de las enfermedades se consideraban que eran los pecados. Pecados de las personas padeciendo enfermedades o incluso pecados de sus ancestros. En algunos casos se atribuía que la enfermedad de una persona era porque estaba pagando los pecados de sus padres. Al ser esto algo creído por la población, quién estaba enfermo no sólo tenía que cargar con el problema físico que eso traía consigo, sino que además de cargar con el estigma de estar cargando con pecados. Esto es importante para tener en cuenta que las curaciones, hacían algo más que curar físicamente al enfermo, si no que lo re introducían a la sociedad.

También podemos preguntarnos en estos relatos: ¿Qué nos están queriendo transmitir sobre estos milagros? ¿Son curaciones físicas? Tal vez sí, sin dudas que Jesús podía hacerlo. Más allá de eso, lo que sin duda hay es el milagro de valorar al otro por el simple hecho de ser un ser humano. A Jesús no le importaba que enfermedad padecían, si eran pecadores o lo que fuera. Jesús los trataba a todos con la dignidad que se merecían por el “simple” hecho de ser humanos. Es muy grande el poder que tiene sobre las personas sentirse valoradas, dignas de ser tocadas o miradas y dignas de ser parte de la sociedad (y no estar totalmente excluidos).

Pensemos en nuestras propias vidas, ¿Cómo nos sentimos cuando nos incluyeron en algo? ¿Cómo repercutió en nosotros sentirnos valiosos para alguien más? Es muy lindo ser parte, y también tener la posibilidad de seguir los pasos de Jesús y hacer que otro se sienta incluído es algo hermoso. Nosotros encontramos que estos mensajes de Jesús no solo nos invitan a un mundo mejor, si no que nos invitan a nosotros mismos a ser felices viviendo. Reconocemos que nos da plenitud y felicidad seguir sus pasos.

Te invitamos a buscar y tener presente a quienes más podemos incluir, y tratar cómo dignos por ser humanos e hijos de Dios. Esto a cada uno le puede tocar en distintos lados, sea con alguien conocido, con desconocidos, gente en situación de calle, gente con la que pensamos distinto y tenemos nuestras diferencias, es varios lugares de nuestra vida podemos encontrar el desafío de tratar al otro con la dignidad que se merece por ser un ser humano e hijo de Dios.

Que Jesús nos ayude a seguir con este camino y que sigamos dejándolo entrar dentro nuestro.

Fuerte abrazo,

Sofi y Oti.