Adviento 2025 - Ser profetas

Seguimos preparando nuestro corazón y accionar para recibir a Jesús esta Navidad, y estamos cada vez más cerca. Hoy te compartimos esta poesía de Emilio Vicente Matéu sobre el ser profetas. Te proponemos leerla y reflexionar juntos en torno a este concepto.
Has recibido un destino de otra palabra más fuerte: es tu misión ser profeta, palabra de Dios viviente.
Tú irás llevando la luz en una entrega perenne, que tu voz es voz de Dios y la voz de Dios no duerme.
Ve por el mundo, grita a la gente que el amor de Dios no acaba ni la voz de Dios se pierde.
Sigue tu rumbo, profeta, sobre la arena caliente. Sigue sembrando en el mundo, que el fruto se hará presente.
No temas si nuestra fe ante tu voz se detiene, porque huimos del dolor y la voz de Dios nos duele.
Ve por el mundo, grita a la gente que el amor de Dios no acaba ni la voz de Dios se pierde.
Sigue cantando, profeta, cantos de vida o de muerte, sigue anunciando a los hombres que el Reino de Dios ya viene.
No callarán esa voz y a nadie puedes temerle, que tu voz viene de Dios y la voz de Dios no muere.
¿Qué implica ser profeta?
Buscando definiciones por ahí nos topamos con conceptos como “aquella persona que es llamada por Dios para ser su representante en la Tierra, recibir mensajes divinos y comunicarlos a la humanidad, actuando como portavoz de la voluntad de Dios, revelando verdades, anunciando el futuro y guiando al pueblo” o “alguien que recibe una revelación sobrenatural y habla con una inspiración divina”.
Lejos de invitarte a guiarnos por estas definiciones, que nos resultan por demás mágicas y opuestas a la fe enraizada en la tierra y la realidad que queremos compartir, te proponemos preguntarnos: ¿Qué creemos que es ser profetas hoy? ¿Qué tipo de profetas estamos llamadxs a ser y para quiénes? ¿Qué otros conceptos engloban esa definición que surgió en tu cabeza?
Si bien no nos convence el vocablo, sí creemos que tu voz es voz de Dios, que tus palabras tienen el poder de acercar a lxs demás a Jesús y poder reconectar así con una forma de vida más plena. Estamos seguros de que has sentido presente a Dios en tu vida y que lo has escuchado susurrarte o inspirarte en tu caminar, alentándote a ir al encuentro con lxs que te rodean. Tal vez no te sientas revelador de ningún mensaje divino, pero tus gestos son signos de amor constantemente, del amor que Jesús nos tuvo como sus hermanxs y que vos también replicás en tu cotidianeidad.
Te proponemos, como un gesto concreto, que te animes a entablar una conversación sobre Jesús, este camino que estás transitando o algún encuentro de fe con alguien. Y si te animás, escribinos para contarnos cómo te fue.
Gracias por seguir multiplicando la esperanza,
Sofi y Oti

