Entre puentes y pausas

Adviento 2025 - Panes y peces, ¿dónde está el verdadero milagro?

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Mc. 6:41-43

“Jesús tomó entonces los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo los bendijo. Luego partió los panes y se los dio a sus discípulos para que los repartieran entre la gente, y también repartió entre todos los dos pescados. Todos comieron y quedaron satisfechos, y con lo que sobró del pan y los pescados llenaron doce cestas.”

Recuerdo, como si fuera hoy, que hace varios años en una instancia de formación alguien me planteó: “¿y si el milagro no fue que multiplicara los panes y los peces, sino lograr que una multitud compartiera y comiera lo poco que tenía?”.

Retomar esto nos invita a varias cosas. Por un lado, a seguir abriendo un poco la cabeza con respecto a los milagros y la interpretación de lo que leemos en la Biblia. Hay que acordarnos, en el caso de estos relatos mágicos, de ponerlos en contexto y reconocer que se escribieron hace casi dos mil años para un público en particular, queriendo transmitirle algo a su manera y no son para entenderse en forma textual.

Por otro lado, agregamos: ¿Cuál milagro es más lindo? ¿Y cuál es más difícil de lograr? Al menos a nosotros nos hace mucho sentido pensar que Jesús lo que de verdad logró, fue que una multitud compartiera lo poco que tenía. Sabiendo lo difícil que es eso, nos hace mucho más sentido que pensar, por el contrario, que por su poder divino haya multiplicado panes y peces para que todos comieran. Hoy en día también es algo que se ve poco, y compartir es un milagro. Pensando en nuestra historia, recordamos varios momentos de compartir con mucha alegría. Seguramente en tu vida también tengas esos recuerdos. Te invitamos a revivirlos…

El otro día, cuando hablábamos del Reino, decíamos que, a nuestro criterio, no había llegado aún. En una respuesta nos hicieron rever eso. Tal vez no llegó si lo pensamos como algo universal, o a nivel macro y social. Pero si nos ponemos a verlo en nuestra vida y en la de muchos otros, sí tenemos testimonio de que llegó ese Reino, al menos para los que lo viven. Parte de ese reino lo podemos vivir en el compartir… En este camino que estamos haciendo juntos de prepararnos para recibir a Jesús, te invitamos a tomar más conciencia de qué podés compartir y de agradecer cuando te comparten algo. Y este compartir no es sólo material, puede ser tiempo, un gesto, un dolor, una alegría, ¡de todo! 

Así que a compartir y ser conscientes de lo compartido,

Sofi y Oti